El Castillo de la Real Fuerza de La Habana fue, en sus inicios, utilizado como fortaleza militar por los españoles que habían colonizado Cuba, Se encuentra junto a la Plaza de Armas, en el casco histórico de la ciudad. Desde el 2008, alberga el Museo de la Navegación y cubre la historia del castillo y de la ciudad.
Un poco de historia
Debido a un saqueo e incendio producido en 1555 por el francés Jacques de Sores, que pudo eludir a los pocos defensores que tenía La Habana, el rey de España decidió enviar a Bartolomé Sanchez en 1558 a la isla para que construyera una fortaleza. Su plan consistía de un gran castillo con una torre de casi 200 metros, pero fue reemplazado por Francisco Colona. Recién en 1588 estuvo terminado el Castillo de la Real Fuerza.

En la torre del castillo se colocó una veleta llamada «La Giraldilla», una escultura realizada en honor a Inés de Bobadilla, esposa del gobernador general y conquistador Hernando de Soto. Es la escultura fundida en bronce más antigua de toda la isla. La escultura aparece en la etiqueta del ron Havana Club.

Si bien la fortaleza no estaba en la mejor ubicación geográfica, ya que estaba muy adentrada en la bahía de La Habana, resistió varios ataques y era uno de los estandartes en la defensa de la ciudad.

En el año 1762, a pesar del problema geográfico, el castillo resistió un ataque de artillería inglesa, que se encontraba en la elevación de la cabaña (del otro lado de la bahía), además de ser el centro de organización para la defensa de La Habana.

Además de proteger la ciudad, el castillo tenia por objetivo ser un almacén de riquezas y provisiones que partirían para España. También fue residencia de gobernadores generales y hasta fue sede del Archivo Nacional entre 1889 y 1906.

En la actualidad
El castillo es uno de los atractivos turísticos de La Habana Vieja, así como uno de los lugares donde se pueden obtener bonitas vistas de la bahía y del casco antiguo de la ciudad.

Dentro del museo hay muchas piezas para apreciar, entre ellas muchas monedas, piezas de oro, reliquias, joyas y todo lo que los navíos españoles se llevaban de la isla. Muchos de estos objetos fueron perdidos en naufragios, de los que aparentemente hubo bastantes, y fueron rescatados en alguna expedición.

También hay varias partes de embarcaciones que visitaron el puerto o fueron construidas en los astilleros de La Habana. Y hay una miniatura del barco de guerra Santísima Trinidad, que era llamado «El Escorial de los Mares», construido en los astilleros la ciudad en 1769 para asegurar el reinado de la Armada española en los mares.

En su época, el Santa Trinidad fue el navío de línea más grande del mundo, con 140 cañones y más de mil tripulantes.

Info útil
Horario: de 9 a 17 hs. Cierra los martes.
Entrada: 3 CUC (pesos cubanos convertibles)
Dirección: O’Reilly y Avenida del Puerto, en la Habana Vieja. Se ingresa por la Plaza de Armas.